Lección 7
17 de Julio 2005 – Lección Nº 7
La Mística de Dios Amor
Usted se habrá dado cuenta de que por aquí, a pesar de que se habla de Dios Amor, no se sugieren rezos ni prácticas místicas ni técnicas de meditación ni formas originales de acercarse a Dios mediante fórmulas de ningún tipo.
Pues no, porque a esta Intención no le corresponde, porque no se trata de proponer nuevas divinidades ni nuevas religiones ni de modificar nada, sino de tratar de que se comprenda que el Amor es Dios; que ese Ser que algunos llaman Dios, otros Jehová, otros Aláh, otros JHVH, etc., que ese Dios es el Amor.
Así que sigan en sus cultos y religiones, sólo que sepan que su Dios es Amor. Punto.
Aquí somos mucho más filósofos o pensadores que místicos, por eso mismo no estamos aquí para irradiar santidad ni para exhibirnos espiritualmente en modo alguno, ni para andar transidos de amor por la vida, por las calles, con una sonrisa de loco por las avenidas del centro… para que todos sepan que…
Para eso están las religiones, las iglesias, pero esto no es religión ni iglesia sino… … … … … …
Ahora que lo pienso… ¿Qué rayos es esto?…
Digo, ¿que etiqueta conocida por la sociedad terrestre tiene esto?…
Ya veremos, pero religión no es, ni siquiera es algo místico sino mucho más «cerebral», aunque tenga que ver con Dios y con el Amor, cosas que alguien por ahí dice que son sinónimos.
En realidad no le veo nada de místico ni de súper espiritual a darse cuenta de que el Amor es Dios… 2 + 2 = 4, así que no hay necesidad de proponer prácticas religiosas ni nada esotérico. Eso es asunto de cada cual, de cada creencia, de cada camino espiritual.
Nosotros individualmente tenemos nuestra propia religión, nuestras creencias, nuestras prácticas, como todo el mundo, pero eso es algo privado.
Para comprender lo que estamos mostrando ni siquiera hace falta espiritualidad sino lógica, y nos daremos cuenta de que por sobre el Amor no existe nada, que es la mayor necesidad de todos, de toda la Vida, y que eso, exista o no exista Dios, eso es lo más importante de la vida, y por lo tanto se debe cuidar y fomentar.
Porque por el sólo hecho de aceptar esa Claridad, que el Amor es Dios, o la Ley Fundamental del Universo, inmediatamente, y consecuentemente, surge la necesidad de coherencia con el Amor en nuestra vida cotidiana, en todo, y también la necesidad de servicio, porque Amor es servicio.
Y le digo una más del millón de ventajas que la Llave Maestra (El Amor es Dios) nos brinda: Nos transforma a Dios en un Ser perceptible, porque el Amor lo es, cada cual lo puede constatar.
Con Dios Amor, Dios deja de ser algo abstracto, como «la energía», «el Universo» (yo utilizo ese término a veces para que no vayan a pensar que uno es un ignorante que cree demasiado en un Dios bueno, Dios Amor)… o como la misma palabra Dios, a secas, que puede generar miles de imágenes diferentes de Dios, en la imaginación, según las creencias de cada cual, incluso puede ordenar poner bombas.
Quince hombres bombas suicidas mataron en Irak a cien personas en las últimas 48 horas…
¡¡¡15 suicidas en 48 horas!!!
Lo advertimos antes de que el «baile» comience, y ya comenzó: «El Universo» ha considerado necesario abortar Fundami y lanzar «salvavidas» a destajo de un momento a otro, y ello tiene que ver con el inminente aumento del terrorismo en el mundo, a una escala y con un poderío que no podemos imaginar todavía, pero ello será o ya es, gracias a la facilidad cada vez mayor para fabricar elementos cada vez más mortíferos en forma casera.
Y gracias al odio que generan las injusticias crecientes en el mundo; a una indignación en aumento en muchos frentes (en Europa creían que con sus jubilaciones y vacaciones pagadas estaban libres de problemas, jajaja, eso de mirar sólo el lado material)…
En Internet hay muchas páginas en árabe que enseñan cómo fabricar bombas con elementos que se venden en la esquina, como las de Londres 7/7…
Si la gente saliera de su zzzzzzzz se daría cuenta de la necesidad de Dios Amor, porque Dios Maldad es la raíz de todos nuestros males, y a esa Bestia la tenemos muy cerca de los lugares sagrados.
Un abrazo,
Enrique Barrios
