Cajón de Sastre
El Hombre es bueno (2) (26/4/2005)
Algunos pensadores probablemente dirán que es un grave error considerar
que el hombre es bueno o que alguna vez lo fue, porque no existen pruebas
acerca de ello.
El hombre está despierto y es cruel y siempre ha sido así, y eso no quiere
decir que el hombre sea bueno o malo, porque la naturaleza es así: dura y
cruel. El hombre, los lobos y los pájaros deben matar o morir, y nuestra
civilización es una consecuencia de esa crueldad universal y natural, y
probablemente de ese caos.
Este punto de vista es muy común en nuestro culto y moderno mundo, pero si
tenemos una visión mística hacia la vida debemos aceptar la idea de que
existe un orden universal perfecto y una inteligencia amorosa detrás de
todo.
Y si decimos «amorosa», no podemos aceptar la idea de crueldad o caos
proveniente de una inteligencia amorosa o gran ser.
Pero, por otra parte vemos claramente que el hombre es malo, basta con
leer las noticias o recordar la historia de todos los pueblos de la Tierra
para probarlo.
¿Cómo, entonces, podemos aceptar que hay un Dios amante en alguna parte?
La gente buena hace cosas buenas, por lo tanto, si existiese un Dios
bueno, el hombre debería ser bueno.
¡PERO NO LO ES!
Entonces, ¿Es Dios malo?
¿Existe algún Dios?
¿Existe alguna bondad en la naturaleza?
¿Cómo puede alguien decir que el hombre es bueno o que lo fue alguna vez?
Debemos comenzar diciendo que no vemos ninguna crueldad en la naturaleza.
Vemos situaciones duras, pero la crueldad es algo muy diferente, algo que
pertenece sólo al hombre pervertido.
La diferencia entre cosas duras que suceden en forma natural y la crueldad
es esta:
Cosas duras, como un pez comiéndose a un pez más pequeño, son necesarias.
Horoshima no lo fue.
La crueldad no es necesaria, no es natural, no es siquiera lógica.
Esa clase de cosas suceden sólo cuando el hombre está teniendo feas
pesadillas.
Como aquellas de Hitler.
Pesadillas espantosas son creadas constantemente, día a día, por hombres
en la vida real, en la nuestra también. Esto nos demuestra que el hombre
está dormido, teniendo feas pesadillas y haciéndolas reales.
Porque el hombre es un mago, un mago loco.
A pesar de la crueldad del hombre, tenemos algunos indicios que apuntan
hacia la idea de bondad o benevolencia en la naturaleza.
1- Un tigre caza a una gacela, lo cual nos parece algo muy cruel.
¿Pero cuál de las gacelas fue capturada?
La más débil, la más lenta, la enferma.
Esa no va a esparcir sus débiles genes al rebaño, y así el rebaño no será
debilitado.
¿Fue realmente malo para las gacelas verse liberadas de algunos genes
débiles?
Fue bueno, aunque sea algo duro, pero no cruel, no tan cruel para ellas al
menos como lo sería para nosotros, porque mientras mayor es la inteligencia
y el nivel de conciencia, mayor es la sensibilidad, y por lo tanto el dolor.
Una gacela puede olvidar muy rápido a la semejante perdida; el hombre no.
La idea de la naturaleza, la evolución de las especies, parece haber sido
concebida para proteger a las especies, para fortalecerlas, y eso nos
muestra una intención amorosa.
«Muy amorosa… ser comido vivo»…
Debemos recordar otra vez que mientras menor es el nivel evolutivo de
alguna especie, menor es la sensibilidad y el nivel de conciencia, y por lo
tanto el dolor.
La tragedia de un hombre siendo comido por un cocodrilo no es la misma de
una mosca siendo comida por una lagartija o un pájaro.
Hay toda una galaxia de conciencia, sensibilidad y amor entremedio.
Al otro lado de la cacería, los tigres que no son suficientemente fuertes
para capturar a una gacela no tendrán alimento y morirán, y sus débiles
genes no debilitarán la especie de los tigres, lo cual es bueno para los
tigres.
¿Hay alguna crueldad en esto?
Es algo duro, tal vez más para nosotros que para ellos, pero no es cruel,
porque es algo necesario.
2- Cuando un animal está siendo devorado, un chorro de dopamina, la
«droga» natural de la felicidad, es lanzado a su torrente sanguíneo, y el
animal se vuelve insensible, quieto y tal vez incluso feliz, porque así son
las drogas.
¿Por qué la naturaleza creó la dopamina?
¿No es eso una muestra de benevolencia en la naturaleza, una forma de
reducir o eliminar el dolor?
3- En la naturaleza jamás vemos violencia o daño innecesario. Sólo lo
estricto necesario para sobrevivir.
Vemos crueldades terribles y violencia innecesaria, muerte y destrucción
en el hombre, no en los animales, pero ya dijimos que el hombre está
enfermo, pervertido, fuera del flujo de la naturaleza; dormido, por lo tanto
el hombre no es un buen ejemplo acerca de la Ley de la naturaleza porque
está teniendo pesadillas, está fuera de esa benevolente Ley.
Nunca vemos invasiones o «genocidios» entre los animales.
Si no están hambrientos o temerosos, viven y dejan vivir.
No vemos tremendas «revoluciones» ni «guerras» en el fondo de los mares;
vemos a los peces yendo quietos y en calma.
A veces un pez grande ataca, los peces pequeños huyen, los menos dotados
son comidos, las especies se hacen más fuertes, ambas, la de los peces
grandes y la de los peces pequeños.
Y eso es todo, y todos los peces vuelven a estar quietos y en calma para
disfrutar de la vida.
Ellos no tienen nuestra sensibilidad, no tienen nuestro sentido de
individualidad, por lo tanto ni siquiera echarán de menos o recordarán al
pez perdido.
«Ud. se equivoca. El hombre no está pervertido ni dormido. El problema es
que es más inteligente que el resto de los animales, entonces utiliza su
intelecto para planificar más elaboradas formas de atacar y sobrevivir, como
bombas o invasiones, pero a fin de cuentas, Hiroshima fue solamente una
forma más desarrollada de hacer lo mismo que los lobos hacen cuando atacan a
un rebaño de ovejas. Si los lobos tuviesen nuestra misma inteligencia,
actuarían igual como nosotros».
Permítame responder eso diciendo que…
4- En la naturaleza ninguna especie ataca a su misma especie. Sólo el
hombre lo hace, y lo hace porque está pervertido, dormido, loco; él no es
capaz de ver una realidad que una ardilla o un gusano pueden ver o sentir
más claramente: «tu semejante es otro modelo de ti mismo, entonces
protégelo».
«Usted se equivoca nuevamente. Si los lobos fuesen tan inteligentes como
nosotros, ellos construirían una civilización como la nuestra, pero formada
por lobos, y los lobos blancos estarían peleando contra los lobos marrones,
y los lobos de Siberia contra los lobos de Wyoming, y terminarían
bombardeando una ciudad llena de lobos de una nacionalidad o raza diferente,
igual como hicimos nosotros en Hiroshima».
Permítame decirle que pensar que el problema yace en la inteligencia, que
es la inteligencia lo que nos vuelve malos a nosotros o a los lobos, quiere
decir que usted cree que la inteligencia es una especie de perversión, que
mientras más inteligentes somos, más malos nos volvemos, y eso es una
tontería. Su forma de pensar me muestra que usted también está pervertido,
pero no se moleste conmigo, esto no es algo personal: toda nuestra
civilización está pervertida.
Estamos diciendo que el hombre es bueno por naturaleza, o que era bueno,
pero algo terrible sucedió en nuestra historia, tal vez en algún continente
hundido, y el hombre se puso malo, dormido, malvado, cruel, loco y maligno.
«Usted no tiene nada que pruebe que el hombre fue bueno alguna vez».
Aquí tenemos algunas pistas:
1- Una de las más antiguas escrituras de la humanidad es el Génesis, y ese
libro nos dice, de una manera simbólica, que el hombre era bueno al
principio y de pronto se volvió malo, y también nos dice que nosotros somos
los descendientes de esa malvada pareja, «Adán y Eva» (que son símbolos), y
que también somos malos por culpa de lo que nuestros ancestros hicieron. Esa
historia nos dice que el hombre desobedeció la Ley de Dios (la Ley del Amor,
por supuesto) y perdió su paraíso a causa de eso, y nosotros también.
«Una tonta historia o superstición que no prueba nada acerca de esa
supuesta bondad natural del hombre».
Tenemos otros indicios:
2- Platón escribió acerca de Atlántida, y nos relató una historia que
podría ser la misma del Génesis, pero contada de otra forma. Y algunas otras
tradiciones nos hablan acerca de una vida anterior buena para los seres
humanos, luego un severo «pecado» tuvo lugar y el hombre se volvió malo e
infeliz.
3- Los pueblos aborígenes eran y son buenos. Ellos no invaden a nadie, no
consideran a la tierra como su propiedad, sino a sí mismos como propiedad de
la tierra, a la cual consideran sagrada, respetan y veneran, y también al
resto de las criaturas vivientes.
«Los mayas, incas y aztecas no eran tan buenos, ellos hacían sacrificios
humanos y eran bastante crueles».
Esos pueblos, constructores de pirámides como los egipcios, eran los
restos de esa civilización malvada que transformó al hombre en malo, por lo
tanto heredaron algunas crueles prácticas de esa civilización, pero cuando
decimos pueblos aborígenes no nos estamos refiriendo a esos sino a otros que
eran naturales, que no eran los descendientes de aquella civilización
hundida y que no fueron conquistados por mayas, incas o aztecas, aquellos
que permanecieron puros, como los indios de Norteamérica, como los pueblos
escondidos en la selva amazónica, como aquellos de la parte más sureña de
América del Sur, como los aborígenes de Australia, Polinesia y otros.
Algunos de ellos son guerreros ahora, probablemente porque se encontraron
con algunos pueblos «civilizados» bastante malvados que trataron de matarles
o conquistarles.
Allí aprendieron que no todos los seres humanos eran normales, que algunos
de ellos estaban pervertidos o locos, y por lo tanto eran muy peligrosos.
Pero la mayoría de ellos son pacíficos y felices, porque siguen siendo
naturales.
Por favor lea la carta del Jefe Seattle para que vea la diferencia entre
el hombre «civilizado» y el hombre natural, el que Dios hizo, allí verá la
superioridad de la filosofía natural indígena comparada con la enferma,
ciega y pobre filosofía de la ganancia y el dinero del hombre blanco.
El hombre normal no es capaz de:
Mentir.
Esclavizar a otros hombres.
Explotar a otros hombres.
Hacer trampas.
Engañar.
Robar.
Mostrar crueldad innecesaria.
Tener comportamiento sexual pervertido como pedofilia, necrofilia,
sadismo, masoquismo, zoofilia, etc. ¿Ha visto alguien ese comportamiento en
alguna otra especie?…
Planificar matanzas.
Destruir a la naturaleza.
Etc.
4- Ahora sabemos que el ser humano compartió tierras y territorios con
otra especie muy parecida a él mismo: el hombre de Neandertal. Humanos y
neandertales vivieron juntos durante veinte mil años en paz, como las
gacelas con las cebras, sin pelear o tratar de conquistar al otro, porque
eran naturales y estaban despiertos.
La ciencia no ha encontrado nada, ninguna evidencia de violencia o peleas
entre humanos y neandertales, tampoco entre ningunas otras especies.
Ahora el hombre batalla en contra de su misma especie, en contra de su
medio ambiente y en contra del resto de las especies, pero su insano
comportamiento es una consecuencia de una perversión que padeció hace unos
quince mil años atrás, y no una consecuencia de ser más inteligente.
Debido a algún terror y pánico hacia los demás hombres, su inteligencia
comenzó a ser mal conducida, ya no más guiada por la sabiduría de la amante
naturaleza.
5- En estos tiempos modernos un número creciente de mujeres y hombres
tienden más y más a mostrar solidaridad hacia otros pueblos en desgracia;
algunas personas tienden a rechazar la violencia y la guerra, y el Amor es
un elemento que crece en nuestra forma de pensar, sobre todo -y
curiosamente- en Occidente, pero no solamente allí.
El ser humano comienza a cambiar, a recuperar la cordura, pero debemos
ayudarle en este propósito, debemos ayudarle a estar consciente de este
cambio, a despertar a él, y la única medicina es simplemente el Amor, porque
Amor es la única cosa que le falta al hombre para volver a ser normal.
Enrique Barrios
