Cajón de Sastre

Contaminación astral (1/6/2005)

Gracias por interesarse por el tema. Sigamos entonces.

Algo sucedió que nos volvimos una porquería.
¿Ha pensado usted en cuánto dolor, muertos, martirios, explotaciones, inquisiciones, bombardeos, torturas y otras mil vejaciones ha debido padecer y sigue padeciendo el pobre ser humano de parte del ser humano?

¿Usted cree que eso es normal?…

Estamos enfermos, señores.

Yo también pensaba que eso era normal. Después se me hizo ver que no, que eso es una enfermedad del alma…

Se nos inoculó algo tan espantoso en nuestro remoto pasado, un virus tan letal (ya diré su nombre), que nos transformamos, no en bestias, las pobres vacas nada malo hacen; SINO EN DEMONIOS…

He enseñado por ahí que cuando hay daño y no hay lógica = demonio.
Piense en eso, funciona siempre, en todas las cosas y en todas las relaciones.
Apúntelo, va gratis (es que aprendimos a comer oxígeno)… :

CUANDO HAY DAÑO Y NO HAY LÓGICA = DEMONIO.
(Que una fuerza de origen demoníaco ha impulsado esa dañina acción, como cuando alguno sale con un hacha borracho y)…

¿Usted cree que lo de los nazis tiene algún asidero lógico?…

Piense, usted que ya fue informado/a de la Ley Fundamental del Universo.

Eso fue consecuencia del virus que nos inocularon, de cuyo nombre no quiero recordarme, not yet.
Pero desde ya le adelanto que ese «virus» no es físico sino astral; ataca el alma y no el cuerpo.
Por lo tanto puede perjudicar seriamente, no esta simple encarnacioncita, sino que si nos enfermamos de eso, podemos afectar en forma grave varias encarnaciones nuestras futuras…

¡Y ESTO NO TIENE UN PELO DE BROMA!

Yo sé que a usted le gusta que Ami hable de las florecitas y las nubes, de un mundo en Amor, y de eso justamente se trata, pero…
¡PERO PRIMERO SAQUEMOS LA BASURA!

Ami también habló del Tirano del Mundo, en Ami 3.

Se podría considerar como la representación personificada de ese «virus»…

Por eso Ami dijo que eso ya está en nosotros… lo dijo claramente, Ami 3.
Dijo que estaba en nuestro inconsciente colectivo.

Claro que no dijo que eso nos fue «inoculado», porque de ahí podríamos pasar a guerras de mundos o interdimensionales e historias siniestras de ese color… y un libro juvenil no es para eso. Además es mala onda el tema.
Pero la basura hay que sacarla…

Fue una «guerra interdimensional» que perdimos, que perdieron nuestros «abuelos», y nosotros heredamos sus consecuencias.

Ellos enfermaron y nos transmitieron su enfermedad, y aquí la tenemos y así nos va, mucho peor que a las ardillas, que no se deleitan yendo al cine de las ardillas para ver como son masacradas sus congéneres.
Eso es parte de nuestra enfermedad, y no «naturaleza», ni «falta de evolución». No.
Yo también creía eso, pero ya no.
Estamos enfermos, somos autodestructivos, vea las votaciones…

¿Usted cree que tiene alguna lógica todo el daño que le hacemos a este mundo y a esta pobre humanidad? (pienso sobre todo en África, y también en nuestro futuro colectivo).

Estamos locos, a pesar de tener bueno el fondo del alma.
Eso de «bueno»… a medias…

Por ser descendientes de esa gente nos llegó la «contaminación astral» que ellos contrajeron, «Adán y Eva». «Pecado original».
Esa historia tan antigua no es ninguna tontería porque entrega muy buenas pistas acerca del mal que nos aqueja.
Aunque confieso humildemente que yo hubiera escrito mejor esa parte del Génesis…
O más bien arrogantemente, pero intentaré explicarme:

«Para que seamos como Dios» está dando la pista, pero no nos aclara cuáles son concretamente las consecuencias de ese «querer ser como Dios» que nos hizo «comer la manzana».
Yo hubiera sido más descriptivo, menos hermético.

Espero que se entienda que no se trata de la sana y divina aspiración del alma hacia la unidad con Dios, sino a algo egoico, como querer apoderarse de un enorme poder y tener una relevancia mayor que la de Dios.

Hay despistados que creen que eso de la manzana se trata de tentación sexual… ¡JA! Ojalá hubiese sido algo tan sencillo como eso.
Tentación sexual tienen todas las criaturas, y eso es natural; pero esa otra enfermedad ataca solamente a la especie humana, y es absolutamente antinatural. O sea demoníaca.

Daré otra pista: La consecuencia inmediata de ese «querer ser como Dios» de la historia de Adán y Eva… ¡Es el nombre de ese «virus»!…

Está bien, estamos locos, estamos enfermos, contrajimos una fea dolencia del alma…
¡PERO TENGO UNA BUENA NUEVA!:

Ese «virus» no se contrae biológicamente: ¡ES UN VIRUS CULTURAL!

Y eso quiere decir que ese «virus» está «encapsulado» en nuestra cultura, en nuestras tradiciones, en nuestra forma de enfocar la vida…

Y eso a su vez quiere decir que basta con un cambio de enfoque… ¡Y NOS LIBERAMOS DE ESE VIRUS!

¡Pues sí, así es!

No es tan fácil extirpárselo, aclaro; se parece al tabaco, pero una vez que se conoce su nombre, y siempre que reconozcamos que lo tenemos, ya podemos comenzar a luchar en contra de él, porque ya lo hemos IDENTIFICADO, y a la sola mención de su nombre ya sabemos que es dañino, mucho más que el tabaco; porque el tabaco como mucho nos mata el cuerpo, pero ese «virus» nos puede llegar a matar el alma.
De allí la palabra des-almados.
Y de allí las palabras cristianas: «deja que los muertos entierren a sus muertos».

¿Usted cree que los grandes canallas están vivos?…
Estar realmente vivo es MUY otra cosa.

Pues bien, diré el nombre de ese virus tan letal: (deslice el texto hacia abajo plis)…

SOBERBIA

¿Qué impulsó a Hitler?…
¿Eso no era un poco «querer ser como Dios»?…
¿Por qué Francia dijo NON a la unidad?
Porque hay muchos apestosos extranjeros en su suelo, basta de abrir les frontières.
Piense en el daño más inexplicable, y siempre estará la soberbia en su origen.
Y búsquele usted alguna lógica…
Es por eso que en ciertos ambientes que tratan de hacernos recuperar el juicio comienzan por picanearnos la soberbia, para ver hasta qué punto se podría encontrar algo de la cordura de la humildad por ahí.

La soberbia es una enfermedad del alma que nos deforma la realidad (de allí que estemos de-for-ma-dos), nos hace delirar (delirios de grandeza, arrogancia, con todos sus «daños colaterales», siendo la crueldad uno de los principales).

Tanto nos deforma la realidad esa enfermedad, que para que podamos padecerla sin darnos cuenta de de que la poseemos ni de los desastres que vamos dejando a nuestro paso por la vida gracias a ella, tuvieron que nar-co-ti-zar-nos.

Junto con el «virus» de la soberbia, para poder soportarlo, nos narcotizaron.
Y desde entonces, «no nos damos cuenta» de nada, sobre todo de nuestra propia soberbia.

Enrique Barrios