Cajón de Sastre
Un Mundo Mejor (20/12/2006)
¿A quién no le gustaría que el mundo fuese mejor?
Que no hubiesen guerras ni se gastasen recursos tan enormes con fines bélicos.
Que la naturaleza no estuviese contaminada ni amenazada.
Que no hubiesen personas sufriendo la miseria y el desamparo más cruel.
Que no hubiesen diferencias tan groseras entre ricos y pobres.
Que no fuese el dinero el motor del mundo.
Que no hubiese terrorismo.
Que no hubiesen malhechores.
Que no hubiese corrupción.
Que cada persona estuviese protegida por los organismos de la sociedad.
Que no hubiesen fronteras.
Que los religiosos del mundo llegasen a un entendimiento amistoso.
Que no gobernasen los más astutos sino los más sabios.
Etcétera.
Lindo sería, sí; pero debemos comprender que el mundo actual es un reflejo del hombre actual, y que si el hombre actual continúa siendo como es, el mundo continuará siendo tal como es.
Resulta evidente entonces que para conseguir un mundo mejor es necesario que el hombre actual sea mejor, que cambie, que evolucione.
Hoy que la moderna física cuántica coincide con la “Magia” * al decir que la realidad que nos toca vivir la creamos o elegimos nosotros mismos; desde esa novísima óptica podemos afirmar que tu mundo es un reflejo de ti mismo, que los males que ves afuera son los males que hay dentro de ti, que si tú continúas siendo como eres, tu mundo continuará siendo tal como es, y que sólo si tú cambias, tu mundo podrá cambiar.
¿De qué cambio se trata?
Basta un simple vistazo para comprender que el tipo de cambio o evolución que se nos pide tiene que ver con el aumento de solidaridad, de amor, y que éste depende de la disminución de nuestro ego. De acuerdo con ello, bastaría con disminuir nuestro ego para que aumente nuestro nivel de solidaridad, y para que nuestro mundo cambie.
Todo muy bien hasta aquí, pero debemos recordar que nuestro ego es un producto social; que si somos egoístas, violentos, desconfiados, temerosos y materialistas, no nacimos así sino que la sociedad o la familia en la que nos tocó nacer son así y nos transmitieron esas actitudes y conductas como si fuesen la forma normal y aceptada de ser. Debido a ello somos como somos y tenemos los defectos que tenemos, porque somos un producto social.
Nuestra visión de la existencia, nuestros sistemas de ideas o creencias acerca de nosotros mismos, del mundo y de la vida en general nos fueron enseñados, se nos educó de acuerdo a la visión de la existencia o paradigmas de nuestra generación, y por eso (a grandes rasgos) somos como somos.
Si tenemos muchos aspectos negativos, ello no se debe a que nacimos así sino a que el mundo en general tiene una visión negativa hacia la existencia y nos transmitió esa visión. ¿Qué visión?
Que el ser humano es un peligro ante el cual hay que precaverse, que hay que mostrar los dientes y ser duros para que nos teman y no abusen de nosotros, que por esa misma razón hay que ser egoístas, materialistas, acomodaticios, arribistas, competitivos, un tanto insensibles y faltos de escrúpulos; que la mentira es un arma o escudo que conviene tener a mano, que Dios es un tirano que nos acecha, que todo lo que hizo tiene algo de malévolo, como el ser humano entre otras cosas, y que debido a eso mismo la vida es un valle de lágrimas y, consecuentemente, el más allá debe ser algo espantoso, igual que todo aquello que no conocemos, llámense espíritus, fantasmas, brujas, diablos, o extraterrestres.
Esa es la visión que nuestro mundo nos inculcó, debido a esa visión negativa de la existencia tenemos los defectos o el ego que tenemos.
¿Debemos entonces luchar en contra de nuestro ego?
¿O DEBEMOS MODIFICAR NUESTRA VISIÓN DE LA EXISTENCIA?…
Enrique Barrios
