Cajón de Sastre
Si la Gente despertase
Si de repente toda la gente saliese del sueño en el que está -situación que sólo la parte menos inconsciente y más lúcida de la humanidad puede reconocer como inobjetable realidad-, los más tiburones de los gobiernos, de las empresas, de los millones, de la ciencia, de la salud, de la delincuencia, de la política, de las sectas y religiones; todos dirían:
“Oh, estuve durmiendo… Qué fea pesadilla de la que acabo de salir. Bien. Esta empresa o entidad o gobierno o grupo, etc., ha estado produciendo o haciendo cosas no necesarias ni buenas para el bien de la humanidad; vamos a corregir esa situación, vamos a tratar de ayudar a la colectividad de la mejor forma que podamos, manejando con cuidado las finanzas, claro; pero nuestro objetivo supremo de ahora en adelante será el de buscar la mayor felicidad posible para el mayor número de personas que sea posible».
Los familiares y amigos que estaban disgustados buscarían de inmediato la reconciliación, sin encontrar razones para no hacerlo.
Los delincuentes de las plazas se irían a ofrecer a la municipalidad para cuidar y embellecer las plazas.
La gente se hablaría en las calles, juguetearía un poco a veces, y la sonrisa sería la expresión más habitual.
Los fabricantes de armamentos cesarían la producción y se dedicarían a la fabricación de cosas útiles.
La corrupción administrativa o privada terminaría definitivamente.
Nadie diría ninguna mentira.
Se podría caminar tranquilo de noche por todas partes.
Nadie odiaría a nadie; al contrario, todos simpatizarían y se ayudarían.
Los locos religiosos comprenderían que Dios valora el Amor por sobre todo lo demás, y dejarían sus armas de lado, y vamos pidiendo perdón. Además comprenderían que no les gustaba matar, que eso les causaba dolor, pero se lo taponaban con excusas religiosas mal basadas, debido a una defectuosa comprensión de su religión.
Los médicos-negocio se transformarían en abnegados médicos, felices de hacer el bien, más allá de la recompensa material, igual que todos los profesionales de cualquier especialidad.
Todos los gobiernos garantizarían el acceso de todos a la seguridad social, de manera tal que quien necesite algo lo obtenga de inmediato, sea vivienda, salud, educación, trabajo, alimento y vestuario, etc.
Y llegaría ayuda rápidamente a los países más pobres, dinero, planificación, especialistas, etc.
Al terminarse los gastos en guerra o defensa -no más ejércitos- aumentaría de manera colosal el dinero disponible, y naturalmente que los sueldos serían justos, los públicos y los privados.
Y la burocracia, basada en la desconfianza, sería mínima, bastaría con la palabra, en lugar de certificados y contratos, porque ya se sabe que allí nadie necesitaría mentir.
Y nadie sentiría el deseo de ser muy rico, cosa que en un mundo no solidario, enfermo o dormido, ayuda, pero que no tiene sentido en un mundo de hermanos.
Y en ese despertar, las personas se darían cuenta de que lo que se lleva por fuera no impresiona a nadie, porque todos recuperaron la capacidad de detectar el alma de cada cual, su esencia real. Debido a ello, nadie buscaría lo superfluo, las “marcas”, lo que impresiona por fuera.
Y si se dieran cuenta de que un poco de ego, de faltas a la fraternidad les queda, tratarían de superarlo inmediatamente.
Y les sería mucho más fácil que a nosotros hacerlo, porque:
1) Dejaron de tener apegos personalistas, dañinos para los demás, y comenzaron a unirse a la corriente energética grupal, al egrégor de la familia humana, y por lo tanto a desear el bien colectivo, incluso por sobre el personal, llegando al sacrificio voluntario de ser necesario para el bien de todos. Motivación = Amor.
2) Al estar despiertos, captarían más fácilmente aquello que pudiera provenir de sus egos, de sus zonas inconscientes.
La humanidad no está dividida, empobrecida y en guerra por causas religiosas o políticas, sino por el estado de sueño en el que se encuentra, en el cual no puede ver que el Amor es la mayor lucidez y la mayor felicidad, y que todo lo demás es sueño, del tipo pesadilla, enfermedad del alma, triste locura.
Pero esas cosas -y sus remedios- sólo se pueden ver con claridad dentro de un entorno de Enseñanza Esotérica.
El Estado de Sueño
Quienes frecuentamos los terrenos del crecimiento personal por cualquiera de sus caminos, hemos leído y escuchado tanto, que ya sabemos muchas cosas.
Por ejemplo, sabemos que es nuestro deber hacer esfuerzos por evolucionar. De acuerdo todos, muy bien.
Sabemos que Amor es una vibración o frecuencia alta o positiva, o sea, que el Amor es bueno; todos de acuerdo con eso, cualquier religión, cualquier sistema místico (blanco), muy de acuerdo, así que debemos ser amorosos y no «odiosos», todo bien.
Sabemos también que el pensamiento positivo nos atraerá cosas positivas, y viceversa, que los pensamientos y emociones negativas nos atraerán cosas desfavorables. Y sabemos que eso tiene que ver con la Magia. De acuerdo, magnífico, sabemos mucho, en teoría…
Pero salimos a la calle, a «la vida real», y el tráfico lento, los semáforos, nuestra prisa, los conductores desconsiderados, el ruido de afuera (y de adentro…), el calor, la lluvia, el frío, esas caderas que pasaron bamboleándose… o esas espaldas anchas, esos ojos, las cuentas pendientes, la cara de animal de esa persona que pasó, el dinero, el temor a aquella enfermedad, a la muerte, nuestra o de ese ser querido, esos zapatos tan bonitos pero tan caros, la ofensa de ese ser tan canalla, qué bueno sería que un camión… o la quiebra… o un cáncer…
Y así nos pasamos la vida, con la cabecita en mil y una cosas, eso es «la mente común» o «mente de la calle», o sea, nuestra propia mente.
¿Y no era que queríamos evolucionar y ser más amorosos y hacer Magia?…
Ah, claro, lo había olvidado… ¿Cómo era eso? ¿Qué había que hacer? Ah, no odiar a ese ser tan canalla, pero… no es fácil, bien, entonces olvidaré que aquel día, que por cierto estaba lloviendo y yo no tenía paraguas; recuerdo que… eso fue divertido, que doña Margarita iba a ser madrina de matrimonio ese día, la hermana de Gervasio, ese que era tan bueno para el fútbol, yo no sé, debió de haber tenido mala suerte el pobre, porque nunca lo quiso contratar ningún equipo importante, es que se ponía nervioso cuando lo estudiaban, bueno, el sobrino de Gervasio…
¿Y el crecimiento interior y el amor y la Magia?…
Zzzzzzzzzzzzz. O sea, ronquidos, porque la «mente de la calle» vive sumida en un sueño permanente, concentración cero, control sobre los propios sentimientos y pensamientos, cero.
Y con la mente sin control, no hablemos de evolución, de Amor ni de Magia, pero podemos soñar al respecto como nos de la gana, de acuerdo a nuestras fantasías; podemos incluso crearnos un Cristo y hablar con él en nuestras queridas ensoñaciones, pero no será más que una de tantas «películas autoproyectadas» en las que nos pasamos la vida.
¿Se puede así, de una forma tan inconsciente, evolucionar y practicar la Magia?…
«La evolución de la consciencia es algo que no se puede realizar inconscientemente», (Gurdjieff).
La primera finalidad de un Centro Esotérico consiste en ayudar al adepto a permanecer más consciente, más «aquí y ahora».
Y por ahí comienza la verdadera evolución, el verdadero Amor y la verdadera Magia.
Antes de eso, zzzzzzzzzz, historias, fantasías, cuentos, mil cosas del más allá o más acá para que te mantengas soñando, inconsciente, fuera del momento Presente, casi inexistente.
Y nada más.
Enrique Barrios
