Cajón de Sastre

El Estado de Sueño

Quienes frecuentamos los terrenos del crecimiento personal por cualquiera de sus caminos, hemos leído y escuchado tanto, que ya sabemos muchas cosas.
Por ejemplo, sabemos que es nuestro deber hacer esfuerzos por evolucionar. De acuerdo todos, muy bien.
Sabemos que Amor es una vibración o frecuencia alta o positiva, o sea, que el Amor es bueno; todos de acuerdo con eso, cualquier religión, cualquier sistema místico (blanco), muy de acuerdo, así que debemos ser amorosos y no «odiosos», todo bien.
Sabemos también que el pensamiento positivo nos atraerá cosas positivas, y viceversa, que los pensamientos y emociones negativas nos atraerán cosas desfavorables. Y sabemos que eso tiene que ver con la Magia. De acuerdo, magnífico, sabemos mucho, en teoría…
Pero salimos a la calle, a «la vida real», y el tráfico lento, los semáforos, nuestra prisa, los conductores desconsiderados, el ruido de afuera (y de adentro…), el calor, la lluvia, el frío, esas caderas que pasaron bamboleándose… o esas espaldas anchas, esos ojos, las cuentas pendientes, la cara de animal de esa persona que pasó, el dinero, el temor a aquella enfermedad, a la muerte, nuestra o de ese ser querido, esos zapatos tan bonitos pero tan caros, la ofensa de ese ser tan canalla, qué bueno sería que un camión… o la quiebra… o un cáncer…
Y así nos pasamos la vida, con la cabecita en mil y una cosas, eso es «la mente común» o «mente de la calle», o sea, nuestra propia mente.
¿Y no era que queríamos evolucionar y ser más amorosos y hacer Magia?…
Ah, claro, lo había olvidado… ¿Cómo era eso? ¿Qué había que hacer? Ah, no odiar a ese ser tan canalla, pero… no es fácil, bien, entonces olvidaré que aquel día, que por cierto estaba lloviendo y yo no tenía paraguas; recuerdo que… eso fue divertido, que doña Margarita iba a ser madrina de matrimonio ese día, la hermana de Gervasio, ese que era tan bueno para el fútbol, yo no sé, debió de haber tenido mala suerte el pobre, porque nunca lo quiso contratar ningún equipo importante, es que se ponía nervioso cuando lo estudiaban, bueno, el sobrino de Gervasio…
¿Y el crecimiento interior y el amor y la Magia?…
Zzzzzzzzzzzzz. O sea, ronquidos, porque la «mente de la calle» vive sumida en un sueño permanente, concentración cero, control sobre los propios sentimientos y pensamientos, cero.
Y con la mente sin control, no hablemos de evolución, de Amor ni de Magia, pero podemos soñar al respecto como nos de la gana, de acuerdo a nuestras fantasías; podemos incluso crearnos un Cristo y hablar con él en nuestras queridas ensoñaciones, pero no será más que una de tantas «películas autoproyectadas» en las que nos pasamos la vida.
¿Se puede así, de una forma tan inconsciente, evolucionar y practicar la Magia?…
«La evolución de la consciencia es algo que no se puede realizar inconscientemente», (Gurdjieff).
La primera finalidad de un Centro Esotérico consiste en ayudar al adepto a permanecer más consciente, más «aquí y ahora».
Y por ahí comienza la verdadera evolución, el verdadero Amor y la verdadera Magia.
Antes de eso, zzzzzzzzzz, historias, fantasías, cuentos, mil cosas del más allá o más acá para que te mantengas soñando, inconsciente, fuera del momento Presente, casi inexistente.
Y nada más.

Enrique Barrios