Cajón de Sastre

Enrique Barrios, ese autor tan amado. Por: Jorge Schubert.

Planet Music Magazine, de circulación en Miami, Venezuela y Colombia. Año 1 N° 4 – Mayo 1999

Hablar de Enrique Barrios es hablar del amor. El cielo no puede esperar, por eso un Septiembre de 1984 la Luz Divina se hace presente a orillas del mar de Chile, para darle claridad y una misión específica a quien allí esperaba. A partir de entonces, Enrique Barrios puso en acción lo que durante años había sido una preparación para el gran momento: transmitir a la humanidad el amor de Dios a través de sus libros.

Su primera gestación, «Mensaje Acuariano», considerado como una Biblia de la Nueva Era, logra cobrar vida 7 años después, sólo cuando la madurez permite su máxima expresión. Entre tanto, es «Ami, el niño de las estrellas», quien se apodera de su talento para dar lugar a uno de los libros más admirados y reconocidos por el mundo entero.
Juan Pablo II lo bendice, los Ministerios de Educación de varios países lo adoptan para sus alumnos, y elevados personajes del mundo espiritual le profesan su admiración.
«El Maravilloso Universo de la Magia», «Cuentos de Amor, Estrellas y Almas Gemelas», «Maravilla» y los recientes «Dios para locos bajitos» y «Carta de Dios para ti», hace de Enrique Barrios uno de esos autores donde la palabra olvido se avergüenza y pide perdón, para dar paso a lo eterno, al amor… a Dios.

¿Qué conciencia tiene EB de EB? Se sabe un ser elegido, una consecuencia de vidas pasadas, un ser común y corriente que buscó y encontró?

Tan corriente no creo, porque recuerdo mis largas sesiones de búsqueda filosófica conmigo mismo a eso de los cinco años de edad. Siempre fui un espécimen extraño, pero más grandecito aprendí a disimularlo.
Estoy plenamente consciente de haber sido elegido por Dios para transmitir al mundo la Divinidad del Amor (el Amor es Dios), y todo lo que deriva de esa Verdad. No es casual. Creo que antes de los 5 años yo sabía que había venido a eso, pero a eso de los cinco comencé a olvidarlo y a hacerme preguntas. El recuerdo pleno regresó cuando tenía 39 años, en 1984.

¿Estamos TODOS preparados para sentir a Dios tal como usted lo hace, o depende del proceso evolutivo de cada uno?

Algunos lo harán en un grado más intenso que yo, otros mucho menos, depende del nivel de cada cual.
Si Ud. me dice «amor», yo pienso «Dios», y algo se me enciende en el alma. Si a otra persona Ud. le dice «amor», ella podría pensar «Ah, sexo»… O «qué tontería». Con todas las variantes intermedias.

¿La vida es un libreto que uno debe respetar con puntos y coma, sólo que elegimos hacerlo en comedia, drama, satira…? ¿Es una obra que escribimos a cada instante? ¿Qué se entiende por libre albedrío?

A cada instante vamos eligiendo el rol del actor que interpretamos en la vida. En la medida que se toma conciencia de eso, se aprende a controlar el destino propio. Depende de cada cual actuar en comedia, drama o sátira. Lo importante es que cada cual sea auténtico consigo mismo. Todo es necesario. Sería muy aburrido que todos fuésemos iguales.

¿Se puede a través de la conciencia acelerar la evolución?

Por supuesto, de eso se trata, pero igual que si queremos desarrollar nuestro cuerpo físico necesitamos ejercicios y una guía, para el desarrollo de la conciencia también necesitamos de guía y ejercicios.
El desarrollo de la conciencia no puede ser algo que se produzca «inconscientemente», igual como el desarrollo de la voluntad no puede producirse «involuntariamente».

¿Se puede evitar el dolor a través de la conciencia? ¿Se aprende por dolor o por conciencia?

Correcto, aprendemos o por dolor o por conciencia. Conciencia significa conocer ciertas leyes y principios universales y aplicarlos en armonía con el Universo, por ejemplo la Ley del Amor, de ella derivan todas las demás, por ejemplo la Ley de Causa y Efecto. Eso quiere decir que todo lo que lanzamos hacia el Universo, hacia los demás, sea pensamiento, sentimiento o acción, vuelve a nosotros. Si la estamos pasando mal es porque antes lanzamos algo malo al Universo, y ahora estamos recibiendo las consecuencias de nuestros actos. Y vice versa. Según eso, la envidia es una insensatez. Cada uno tiene lo que merece.
En ese sentido el dolor enseña, pero es el camino duro. Si todo el mundo supiera eso y lo aplicara, no existirían robos ni crímenes ni brujería ni violencia de ningún tipo. Yo trabajo para ayudar a que ese tipo de cosas sean más conocidas, ojalá más conocidas que Maradona, pero no es fácil, pero se puede, pero no es fácil… etc.

¿Cómo convivir con lo que somos y lo que sabemos que podemos ser? ( el viejo programa y el nuevo programa de conciencia).

Proponiéndose avances y cambios pequeños y graduales al principio, pero orientados hacia un gran objetivo. El ascenso de una gran montaña comienza con el primer pasito. Y no olvidar ese propósito jamás.

¿Cómo ve el futuro de la tierra?

Como el de un señor que está por entrar al quirofano a que le extirpen un cáncer. Sabiendo que el resultado será positivo y que terminará el sufrimiento de ese amigo, y que luego comenzará para él una nueva vida, mucho más linda, y aquí mismo, no me refiero a «la otra vida». Las operaciones siempre son desagradables, pero su objetivo es el de sanar al enfermo.

A partir del «Maravilloso Universo de la Magia» me surge una pregunta: ¿existe lo inevitable?

Claro, pero el proceso se puede tardar más o menos, según los pasos de cada cual.
Para mí es inevitable que estoy irremediablemente condenado a encontrar a Dios y a llenarme de toda Luz del Amor, a ser inconmensurablemente feliz. Eso no lo puede evitar nadie porque es el destino que Dios nos ha impuesto, porque nos ama a todo
s.

¿Que le diría EB a quien no comprende de tanto sufrimiento dada la existencia de un Dios?

Que aprenda la Ley de Causa y Efecto. Y que luego comience a aplicarla en su favor.
Tenemos libre albedrío. Si queremos meter la mano en el fuego, Dios no puede (no quiere) oponerse, porque nos dio libertad, y también las Leyes Universales para que vayamos aprendiendo a utilizarlas bien, porque ellas llevan hacia la felicidad. Como una vida es muy poco para aprender muchas cosas, Dios nos puso el sistema de la Reencarnación. Si en la vida anterior hicimos desastres de acuerdo a la Ley del Amor, por ejemplo dejamos tullido a alguien, y si en esta vida nacemos imposibilitados de caminar, no es injusticia divina. Tampoco es venganza divina, simple causa y efecto. Esa Ley está hecha para que aprendamos a vivir en carne propia lo que causamos a los demás, y vayamos aprendiendo a evitar hacer daño.

¿En que grado de evolución se encontraría el planeta tierra?

Como quien está en secundaria y se apronta a ingresar a la Universidad. Aunque eso me suena un tanto pretencioso. Más bien como un niño que siempre anduvo vagando por ahí, cometiendo mil errores, y ahora va a ingresar a una escuela.

¿Es el ego un maestro a respetar o un enemigo?

Yo no diria que es un maestro, sino una especie de poderoso tigre interior al que debemos aprender a amaestrar, o como un caballo loco que debemos aprender a someter a nuestra voluntad superior, para que nos lleve hacia donde queremos ir, y no hacia donde a él se le antoje (tiene demasiados antojos e impulsos salvajes).

Si jugaran un partido de fútbol el bien y el mal, ¿Cómo saldrían? ¿Quién sería el juez y cómo se comportaría? ¿Y las tribunas?

Yo no creo en bien/mal, como no creo en frio/calor como si fuesen opuestos, porque son relativos, es nada más que distinto nivel. Lo que es muy bueno en un nivel puede ser muy malo en otro nivel. 18 grados C° es calor para un esquimal, pero es frío para un beduino del desierto. Creo en el Amor como algo absoluto, eso si, pero también en eso hay diferentes grados. Por eso me cuesta imaginar ese partido. Si jugaran los que tienen más amor/sabiduría contra quienes tienen menos amor y son más inconscientes, primero creo que los primeros no aceptarían jugar, porque los últimos irremediablemente serán tramposos. No es fácil imaginar ese partido cuando no se tiene el espejismo bien/mal encima. Pero si se anunciara
«HOY GRAN PARTIDO GRAN: BUENOS CONTRA MALOS» creo que la mayoría inmensa estaría de parte de los buenos, y casi nadie aceptaría ser catalogado como malo, porque en la realidad no funciona así el asunto. Si se dijera en cambio: «HOY GRAN PARTIDO GRAN: HEREJES CONTRA CREYENTES EN JAU JAU» suponiendo que Jau Jau es alguien que en algún lado consideran como a una especie de dios, y que otros consideran como un mago negro, todos se masacrarán mutuamente creyendo que hacen el bien.
Quiero decir que todos creemos que hacemos el bien. Pero masacrar al prójimo, hacerle sufrir, con cualquier excusa, es atentar en contra de Dios Amor.

¿Cómo fue su transcisión entre estar «dormido» y «despertar»?

Estuve casi veinte años bajo la guia de un Maestro, un hombre de carne y hueso quiero decir. Su método era el de hacernos tomar conciencia del presente. Cada vez que lo hacía me consideraba despierto, pero eran segundos. Así aprendí que hay por lo menos dos grandes niveles de conciencia: estar consciente de sí, por ejemplo mirarte dándome cuenta de que te estoy mirando, y mirarte pensando en cualquier otra cosa, que es lo más habitual. En ambos casos creemos estar «cosncientes» o «despiertos», porque no estamos en la cama durmiendo, pero entre un estado de conciencia y el otro hay una montaña de distancia.
Para el primer estado, el segundo es verdadero sueño.
Y luego tuve una gran experiencia interior, algo así como una Iluminación, con respecto al Amor.
Ahora pienso que inclusive cuando me sentía despierto en aquellos ejercicios antes de encontrarme con Dios Amor, todavía estaba dormido, porque ahora en mis momentos de conciencia está la presencia del Amor, y si no lo está, no es conciencia para mí, sino sueño.
Por eso, igual que en el caso de bien/mal, tampoco hay un despierto/dormido, sino simplemente niveles y más niveles de conciencia/amor (repito que ahora si hablo de conciencia y no está el Amor, no es conciencia verdadera para mí).

¿Cómo le explicaría a un niño quien es y dónde se encuentra Dios?

Ya lo hice en mi más reciente libro «Dios para locos bajitos». Allí le explico, un poco jugando, que así como él sabe muy bien que a veces le entran «angelitos malos» y él se vuelve como loquito y se porta muy mal, así también a veces le entra Dios, y entonces él encuentra que las cosas son bonitas y que la vida es buena, etc. Le explico que Dios está en él cuando el Amor está en él, porque el verdadero Nombre de Dios es Amor.

¿Cómo le explicaría que es el mal y que función cumple?

Allí también le explico que, no es que haya un mal absoluto. Le pongo el ejemplo de tomar helado, que es algo bueno, pero tomarse un kilo de helado… dolor de estómago.
Le digo que hay conductas que son buenas porque hacen bien, y que hay conductas que son malas porque hacen mal, como comerse un kilo de helado, aunque el helado en sí sea bueno.
Y le explico que ese dolor de estómago fue su forma de aprender que no se debe comer tanto helado. Y también que es mejor aprender sin pasar por el dolor, y que para ello, a su edad le conviene la obediencia a sus mayores, porque por ahora ellos saben mejor que él qué es conveniente y qué no lo es.

Para Enrique Barrios la vida es sólo una excusa para demostrar que el tiempo no existe…
Inevitablemente, sus libros lo condenan a la eternidad.

Jorge Schubert.