Cajón de Sastre

Humildad  (2/5/2005) 

El diablo acudió un día a un ermitaño que tenía fama de ser el hombre más sabio de la Tierra.

—¿Qué te trae por aquí, querido hermano diablo?

—Nada, que estoy cansado de ser el diablo, llevo eones en esto, todos me temen, nadie me quiere, así que me cansé. Ahora quiero ser bueno para que me quieran, así que acéptame como discípulo tuyo inmediatamente, que tengo prisa por ser bueno.

—Está bien, pero no es cosa de un día para otro hacerse bueno, hay que tener muuuuucha paciencia y muuuuucha humildad, cero arrogancia por ejemplo, y mucho desapego, incluso hacia la propia vida…

—¡SI QUIERES TE ENTREGO MI VIDA AQUÍ MISMO! porque estoy completamente decidido a ser bueno.

—Entregar tu vida no te hará mejor.

—¡Qué! ¡Pero si enfrentar la muerte es lo máximo de difícil!

—No te creas, muchos entregan la vida en un arrebato, en una depresión, y a cambio de nada, eso no me convence; pero se me han acumulado muchos platos y ollas sucias y no tengo quien me ayude, ¿podrías hacerlo tú?

—¡AH, NO! ¡HUMILLACIONES NO!