Cajón de Sastre

¿Qué es eso de las Vibraciones? 

Agosto 2022

         Creo que todo el mundo sabe que estar enojado corresponde a un bajo nivel vibratorio o energético (“malas vibras” o “malas ondas”, en lenguaje coloquial), y que estar contento es señal de que nuestras vibraciones están altas.

        ¿Vibraciones de qué?…

        De nuestra mente, de nuestro cerebro. Lo que tenemos en nuestra mente es lo que proyectamos al mundo, a los demás, y éstos lo reciben consiente o inconscientemente; ya sea una energía elevada, media o baja. Y como ese tipo de vibraciones son contagiosas, andar en “mala onda” tiende a contaminar el mundo, y lo contrario tiende a ayudarlo.

        Todo lo cual indica que si queremos acceder a un nivel superior de existencia, el único camino consiste en ir elevando nuestras vibraciones o energía mental y emocional, porque superior = vibras altas, e inferior = malas vibras.

        El libro llamado “Kybalion”, atribuido al dios “Thot”, llamado así por los egipcios, y conocido como “Hermes Trismegisto” por los griegos, muestra los “Siete Principios Herméticos”, siendo el de Vibración el número tres, el que afirma simplemente que: “Nada está inmóvil; todo se mueve; todo vibra”, lo cual es bastante obvio para quien tiene nociones de lo que es el átomo. Claro que si uno mira una piedra no va a notar ninguna vibración en ella; pero ya sabemos que sus partículas están vibrando.

        Aunque nuestra cultura no sea muy amplia, generalmente vamos enterándonos de que los diferentes estados de la materia corresponden a sus distintos niveles vibratorios, igual que los colores, los sabores etc.; pero no solemos asociar esas vibraciones con lo que sucede en nosotros mismos, en nuestra mente y estados de ánimo.

        Sin embargo, nuestro cerebro es una especie de “antena” que transmite siempre hacia el Universo lo que pensamos o sentimos, convertido en vibraciones, en energías; y también recibimos en todo momento “gigas o petas o teras” de información provenientes de todo el Universo, y de miríadas de mentes, entre otras fuentes vibratorias del Cosmos, y también terrenales.

        Pero nuestro cerebro, obedeciendo a nuestras tendencias, es selectivo, y descarta todo lo que no le incumba o no le interese o crea imposible o peligroso o inútil, etc., así que mentalmente nos mantenemos dentro de los límites de información y vibración (mental-emotiva) correspondientes a nuestras tendencias o intereses o preferencias.

        También recibimos vibraciones, conteniendo información, provenientes de otras dimensiones; es decir, no tridimensionales, no sujetas a nuestros límites espacio temporales; consecuentemente, esas dimensiones no están “allá lejos”, sino “por aquí cerquita”, o “en todas partes”…, aunque no sea un asunto de “lugar”, sino de nivel vibratorio o energético.

        Pero claro, nuestro equipo transmisor-receptor, nuestro cerebro, está configurado o “programado” (por nosotros mismos, aunque en general, no conscientemente) para mantenerse solo dentro de ciertos límites, como hemos visto, así que el resto lo filtramos, lo bloqueamos, por eso no somos conscientes de todo lo que nuestro inconsciente sabe, porque él no filtra ni bloquea nada; es uno quien lo hace, y quien selecciona lo que prefiere.

        ¿Para qué bloqueamos ciertas vibraciones o energías que nos llegan?, para poder sobrevivir dentro de cierta cordura entre tantos millones de bloques de información que nos van llegando a cada instante.

        O sea que sabemos solamente lo que hemos escogido saber, más o menos “lo de siempre”, como quien selecciona uno o dos canales de TV solamente, y el resto (trillones de “canales”) lo descartamos. Es que preferimos la rutina, las costumbres, lo conocido; la zona de confort mental.

        Sin embargo, a veces somos conscientes de tener una conexión vibratoria con otra persona, por ejemplo, cuando a un ser querido le sucede algo muy malo, como en el caso real de un joven vecino mío que se cayó desde un parapente, aunque no fue algo grave porque lo hizo desde muy baja altura, ya llegando a tierra; pero de inmediato su madre lo llamó desde otro país: ¡SIENTO ALGO TERRIBLE! ¡QUÉ TE HA PASADO, NIÑO!

        Menos mal que el chico no le dijo: “Me he caído de un parapente”…, así que para no angustiarla más, sólo le mintió diciendo que se había caído de la bicicleta, pero que no le pasó nada serio.

        Vea usted lo inmediato de la conexión emocional, independientemente de distancias (y sepa que esas conexiones “telepáticas” corresponden a vibraciones emocionales, no intelectuales ni físicas). Esto hace que usted, con sólo pensar en alguien con alguna emoción o intención elevada o baja, ya entró en contacto con esa persona, aunque ella no se entere conscientemente, pero sí queda la información guardada en ciertos archivos llamados “Akásicos”, donde se va archivando la información de todo lo que sucede y ha sucedido en el Universo, y que, supuestamente, podrían ser alcanzados por mentes privilegiadas, o entrenadas.

        Y supone uno que de poder tener acceso a ello, no ha de buscar la mega información relativa a toooodo lo sucedido en todo lugar y durante todos los tiempos, sino sólo lo relativo a uno mismo y a seres queridos, todos los recuerdos olvidados, todos los encuentros y conversaciones ( y “pecados”) durante todas las encarnaciones, etc.

        A lo mejor uno se muere, pero toda la info que hace que uno sea uno mismo, todo eso queda grabado en archivos a los que luego se podría acceder, y revivir la mente anterior en el capítulo en que había quedado…, suponemos, lo cual es bastante estimulante, ¿no le parece?.