Cajón de Sastre

Soberbia e Indiferencia   (6/6/2005)

Me preguntan acerca de la relación entre soberbia e indiferencia (hacia el servicio a la humanidad).

Bien, primero recordemos que junto con el virus de la soberbia se nos inyectó un narcótico.
O tal vez -estuve cavilando, no; creciendo-, tal vez la misma soberbia sea un somnífero en sí.
El hecho es que narcótico y soberbia van de la mano, jamás pueden ir separados.
Una persona narcotizada puede creerse esto o lo otro, cualquier grandeza, lo que más le guste inventarse para ser más feliz…
Lástima que no sea verdad sino mentira, porque somos pequeñitos y no grandes, y la mentira es una abominación ante el Orden Universal, que emana del Amor, y Amor es Verdad, y Verdad es Libertad, porque la mentira es como una cadena que se va arrastrando (la Verdad os hará libres).

¿Qué cree usted que quiere decir realmente eso de los «fantasmas» que arrastran «cadenas»?…
Mal negocio andar a mentirazos por la vida, créame; es peor de lo que pareciera.

Pero no darnos cuenta de eso es otra de las señales de nuestro sueño, o de nuestra locura.

Una persona despierta no puede inventarse nada porque está plantada en la REALIDAD, y no en las fantasías de su mente.
Por lo tanto una persona despierta no puede ser soberbia.
La soberbia en sí, ya es sueño, ya es un narcótico, porque TODOS aquí somos una basurita a nivel cósmico y a nivel de la Alta Espiritualidad, incluso quien escribe, por supuesto.

¿Y cuál es el problema de ser un bebé espiritual?
¿Es que pensamos que Dios no nos va a querer acaso?
¿Acaso no amamos nosotros a nuestros hijos, a pesar de que saben tan poco?
¿Y NO LOS AMAMOS TODAVÍA MÁS POR ESO MISMO, MIENTRAS MÁS PEQUEÑITOS SON?…

¿Por qué entonces delirios de grandeza espiritual?
Míreme a mí: yo reconozco que soy un ala de mosquito a nivel espiritual, pero sé que Dios me quiere, así que no tengo para qué andar fingiendo lo que no soy.
Y eso me brinda mayor libertad, naturalmente.

Y le diré algo más: Es más bonito saber que uno es una mota de polvo, y dejarse guiar por los vientos de Dios, humildemente, que ser arrogante.
Las cosas como son, eso es mil veces mejor, y más bonito, que andar con mentiras hacia nosotros mismos y hacia los demás.

El grave problema es que la gente carece de un MÉTODO para conocerse, y para darse cuenta de su sueño y de su locura, pero eso no lo venden en la esquina.
Un método tal, piense, sólo podría ser redactado desde un espacio de no-sueño, no-soberbia.
Y esa gente cuida lo que sabe, lo valora mucho más que nosotros.
Se puede medir el nivel de sueño por el nivel de valor que le damos a una puerta hacia las regiones del no-sueño.
Cuando el sueño es profundo = eso no existe. Y así sucesivamente.

La soberbia es reina en los dominios de la mentira; ella no tiene ningún punto de contacto con la Verdad. Es todo ilusión, aire, película, humo, alucinación, como la de Hitler.

Lo primero que hace la soberbia es que nos sintamos GRANDES, BUENOS ante nuestra idea de Dios (que son nuestras propias ideas, y no las de Dios, :-).

Pero como estamos narcotizados no vemos todas las contradicciones que arrastramos con nosotros por la vida cuando la soberbia nos guía, y eso es algo muy feo a veces, y siempre es triste para quien lo ve desde más arriba.
Y también para el Alma que está más arriba de ese ser que pasa roncando por la vida, en el cual todos habitamos.
Claro que algunos alcanzan a ver esas contradicciones en sí mismos y las reconocen humildemente, aunque no las puedan superar, o no todavía; mientras que la soberbia no permite alcanzar ese elevado estado de lucidez, de sinceridad interior.
El soberbio no ve nada acerca de sí; sólo ve las cualidades que él mismo se pinta.
¿Y sabe qué más le pasa al soberbio mientras más grande es su soberbia?
Que en esa misma medida siente desprecio hacia el resto de los seres humanos.
Los niños con hambre no son con él; el futuro del planeta tampoco.
Él está muy ocupado en lo suyo. Además los karmas de esas escorias humanas no son los karmas de él, como él sabe muy bien los asuntos de Dios…
Claro, porque siempre está mirando hacia sus propias ideas de Dios, pero NO HACIA DIOS.
Que es Amor.
Por eso una presona despierta NO PUEDE ser indiferente hacia lo que le pasa a nuestra familia humana.
La mera indiferencia es ya señal de soberbia, de lejanía del Amor.

Enrique Barrios